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Opinión | El COVID19 evalúa tu madurez digital, por Gersán Murcia

Gersán Murcia, Canaragua

Como consecuencia de la situación sanitaria mundial, durante estas últimas semanas se ha producido un cambio profundo en la mentalidad de las empresas, adaptando todas sus áreas a la nueva realidad.

Muchas compañías han limitado este cambio simplemente a facilitar a sus colaboradores un canal para mantenerse conectados con su anterior realidad.

Sin embargo, otras han ido más allá rediseñando sus procesos y mecánicas de trabajo y adaptándolas a esta situación de confinamiento cuya fecha final es incierta. De este modo, incluso actividades como la atención al cliente han debido reconvertirse, eliminando la atención presencial y reforzando otros canales como pueden ser oficinas virtuales, centros de atención telefónica, etc.

Aquellas organizaciones que anteriormente habían incorporado y potenciado nuevas metodologías de trabajo, impulsando entornos colaborativos o mejorando procesos internos y externos a través de la innovación, se han adaptado de una manera más ágil a los cambios que está provocando el COVID19.

Es clave ahora, sobre todo en aquellas empresas que no han lanzado proceso de transformación digital con anterioridad, no dejarse llevar por el pánico y adaptarse a esta situación e ir respondiendo a los desafíos con la mayor agilidad posible.

Canarias no es ajena a esta realidad y su tejido empresarial se esfuerza por acelerar los procesos necesarios para una verdadera transformación digital. El enfoque de esta transformación debe estar basado en tres grandes bloques: las personas, tecnología y seguridad.

Las Personas

Desde hace años se habla que la clave de la transformación digital radica en el acompañamiento del equipo directivo durante todo el proceso. Son ellos los que deben impulsar el cambio, la digitalización y la flexibilidad en toda su organización.

La capacidad del equipo que lidere este cambio dentro de la organización debe basarse en:

  • La construcción de una cultura digital que actúe como verdaderos cimientos de los cambios futuros.
  • Un nivel de comunicación más eficiente, haciendo partícipes a todos los integrantes de la organización.
  • La gestión adecuada de la transformación digital, estableciendo objetivos reales y mesurables.
  • La creación de mecanismos que faciliten su implementación en todas las áreas de la empresa.

La actual situación ha puesto de manifiesto la existencia de canales y herramientas que pueden gestionar de forma más eficiente el trabajo diario. Se han sustituido miles de correos electrónicos por una simple llamada o videoconferencia en grupo, muchas reuniones por una simple herramienta de gestión de proyectos, etc. En otras palabras, esta situación ha sacado a la luz la necesidad de disponer de:

  • Herramientas de trabajo colaborativo.
  • Habilidades digitales, como, por ejemplo, saber encontrar y gestionar la información, saber comunicar de la manera más ágil posible, etc.
  • Formación necesaria alrededor del uso de gestores de proyectos en entornos cloud.

Para aquellas empresas que han estado formando y actualizando a sus empleados la transición a esta nueva realidad será mucho más ágil y fácil que aquellas otras que deben enfrentarse al doble reto: Incorporar las herramientas necesarias para poder realizar teletrabajo de forma eficiente y formar a distancia a los empleados sobre la utilización de estas nuevas herramientas.

En este sentido, la cualificación del personal permitirá a las empresas disponer de equipos con las habilidades digitales necesarias para el presente y para un futuro próximo, constituyendo de una forma real el activo más importante de la compañía.

No debemos olvidar aplicar una metodología que mejore de forma continua. Donde se planifica, se crea, se comprueba el resultado y se mejora.

Mejorando:

  • La calidad: Minimiza los errores en los entregables y mejora la experiencia y la funcionalidad para el cliente.
  • Compromiso: Mejora la satisfacción del empleado y genera conciencia de equipo.
  • Agilidad: simplificar los ciclos de producción y minimizar los tiempos de reacción y toma de decisiones.
  • Productividad: Al asignar mejor los recursos y de forma más dinámica, mejora la producción según las prioridades.

La tecnología

La mayoría de las empresas ve en estos días como la tecnología puede reducir costes, evitar desplazamientos innecesarios, liberar recursos reemplazando o simplificando procesos, etc. Videoconferencias, herramientas de trabajo en red o de información en la nube son palancas de movimiento que facilitarán el crecimiento de la mayoría de las organizaciones. Sin embargo, para aquellas que nunca habían trabajado a través de estas tecnologías se producirá un proceso desaceleración con la presión del tiempo y el dinero.

Así, la tecnología es otro de los grandes ejes que facilitan la transformación digital, pero entendiéndola en un concepto amplio, no focalizada en los tradicionales software o hardware, sino centrando su visión en cómo una organización es capaz de utilizar sus recursos tecnológicos para lograr los objetivos marcados.

Hasta ahora, la trasformación digital siempre ha sido referenciada al IoT, Artificial Intelligence, Machine Learning, Hot desking, etc.  Pero para poder aplicar estas tecnologías en toda su extensión es necesario entender bien el entorno en que está viviendo una organización, el sector a que pertenece, el cliente, etc. A partir de esta comprensión, buscar formas de mejorar, aplicando nuevos procesos o mejorando otros existentes.

En otras palabras, asumir las competencias digitales dentro de la organización, aprovechando las oportunidades que nos ofrece la tecnología a nuestro alcance y aplicándola en la persecución de los objetivos establecidos.

Estos cambios tienen más que ver con un cambio cultural de las personas que con la mera tecnología en sí. Todo el potencial que pueda tener la tecnología solo es útil en la manera en que las personas la aplican y la usan.

La Seguridad

La unión de seguridad y teletrabajo debe ser muy estrecha, porque, a pesar del complicado contexto actual, los ciberdelincuentes no descansan. De hecho, los especialistas en seguridad han detectado un incremento en la actividad de los cibercriminales. La Guardia Civil, por ejemplo, reconocía hace unos días que los delitos ‘tradicionales’ habían caído, pero también avisaba de que el riesgo de ciberataque había ido en aumento. Por ejemplo:

Casos actuales:

  • Más de 20 casos nuevos o actualizados de tipos de malware.
  • Programas de gran difusión como Zoom se dispara con numerosos problemas de seguridad.
  • RTVE sufre dos campañas phishings dirigidos
  • EDP recibe un ataque de ransomware con rescate de 10 millones de euros.
  • Israel advierte que los sistemas de control de sus plantas de agua han sido atacados y extrema precauciones.

Afectaciones debido al COVID 19:

  • Ataques a de phishing a varias instituciones españolas, detectándose un 600% más casos de phishing.
  • Persisten los ataques a instituciones sanitarias, OMS, gobiernos, etc.
  • Se dispara el fraude online por la venta de materiales médicos.
  • En España se lanzan programas como DataCovid, Hispabot COVID-19 y la APP Asiste

La situación en el mundo empresarial es complicada. Por un lado, muchas organizaciones han hecho el proceso de cambio de un modo muy rápido, priorizando el salto al teletrabajo y al cloud, manteniendo la seguridad en un segundo plano.

Esto es debido, en muchas ocasiones, a que estas organizaciones son pymes que se estrenan en el teletrabajo y que no cuentan con una estrategia definida en materia de seguridad.

A ello hay que sumar que, en general, los entornos fuera de la oficina resultan mucho más vulnerables ya que escapan del control directo del responsable de TI y puesto que es más probable que el trabajador use dispositivos propios.

Por la parte Industrial aparecen Infraestructuras críticas y servicios considerados por el estado como esenciales para las que se deben crear capas de protección específicas y establecer un modelo adaptable a la instalación en función de los recursos. Para este nivel de seguridad crece el nivel especialización y la personalización y no debe ser confundido con la seguridad de TI del Negocio. Además, se debe contemplar un Centro Operativo de Seguridad que monitorice la actividad del día a día y disponga de capacidad operativa.

Desde el punto de Operaciones y de Negocio, hay que basarse en mapear todos los KPIs y la creación de cuadros de mando para gestionar y reportar.

Conclusión, la situación actual debería servir a las organizaciones para analizar y reflexionar acerca de cuáles han sido los elementos clave en los que se ha invertido tiempo, dinero y recursos durante los últimos años y que el Covid-19 ha puesto en evidencia.

La evolución de las empresas debe ser constante, medible y adecuada los nuevos modelos de flexibilidad y digitalización.

Por Gersán Murcia | Linkedin

Director de Transformación Digital y Seguridad de la Información de Canaragua

El contenido de los artículos publicados en «Opinión» es de responsabilidad de los autores y no refleja la opinión o posición de Canaragua.

1 Comment

  1. […] de recursos y planificación de actuaciones. El poder recurrir a este tipo de herramientas acerca aún más el sector a la era digital, nutriéndose de las ventajas que esta […]

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